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EVOLUCIÓN DEL GDR SIERRA MORENA CORDOBESA

La comarca de la Sierra Morena Cordobesa ha sido históricamente un territorio marcado por dos grandes sectores económicos como son el olivar y la minería.  Estos dos sectores económicos tradicionales eran el núcleo de la vida de la comarca y entraron en una gran crisis que repercutió sin lugar a dudas en la realidad social del territorio. Esta crisis estuvo representada por la gran crisis de la minería del carbón que trajo consigo despidos masivos y una emigración de la población del territorio a otras zonas más industrializadas, especialmente País Vasco, Cataluña y Comunidad Valenciana.

Con respecto al olivar ocurrió un fenómeno muy similar, con una bajada en la competitividad del producto por otras zonas con una orografía que facilitaba el ahorro de costes para su recolección y producción, con el abandono de las tierras, emigración y poca incorporación de la población más joven a la continuidad de esta labor agrícola.

El descenso de la población en ciertos municipios bajó un 50% desde los años 60 hasta primeros de los años 90, con el consiguiente empobrecimiento de nuestros pueblos y de nuestro entorno medioambiental.

Asimismo, el carácter emprendedor de la población del territorio era escaso, los niveles de formación eran limitados, el índice de confianza  por parte de la población era muy bajo y esto iba acompañado por una percepción negativa de la inversión externa que desmotivaba la llegada de recursos financieros y humanos.

La brecha de la calidad de vida de este territorio rural con respecto a la zona urbana era  cada vez más amplia. Esta calidad de vida venía marcada por el déficit en servicios básicos tales como sanidad, educación, comunicaciones, asistencias a mayores, etc. Descartando estos servicios básicos, el resto de los servicios, que en otras zonas ya estaban siendo ofertados, eran impensables, es decir culturales, deportivos, lúdicos, etc…

A finales de los 80 y principios de los 90, las diferentes administraciones públicas comenzaron a realizar políticas de desarrollo pero que a comarcas como la de Sierra Morena Cordobesa no llegaba al no existir una articulación del territorio, y era muy complicado que la población local tuviera una información adecuada.

Ante esta situación, sobre finales de 1993 y  primeros de 1994, impulsada de una manera clara por ocho pequeños pueblos de la Sierra Morena, hubo una apuesta estratégica por trabajar de manera conjunta por el desarrollo de nuestros pueblos a través de sus ayuntamientos y de los agentes económicos y sociales que participaron en el mismo.

Esta unión de nuestros pueblos fue un paso definitivo y, mirado con una perspectiva quizás el resultado más importante de estos últimos 15 años, y vino marcada por el afán de resolver una serie de déficits y problemas similares:

Sistema agrario similar. Nos encontramos con una economía basada en la actividad agraria, especialmente olivar. Este sistema estaba basado en un desarrollo agrario precario, con grandes costes laborales, poca rentabilidad, alto grado de interés medioambiental, en una comarca agraria ya marcada desde primeros de 1960, y cada vez una menor  demanda por trabajar en el campo. Todo esto acompañado de una orografía con altas pendientes que dificultaban la recolección de la cosecha.

Nivel de industrialización residual. La actividad transformadora fundamentalmente solía estar representada por las diferentes  cooperativas olivareras de cada uno de los pueblos, las cuales sólo realizaban un proceso de producción sin contemplar en ningún caso la labor comercializadora. El resto de empresas eran meras anécdotas en un mundo basado en la actividad agraria.

Envejecimiento y caída de la población. La pirámide poblacional estaba completamente invertida y con una caída de la población que se venía arrastrando desde cuarenta años atrás, sin ningún tipo de cambio en su tendencia.

Pocas oportunidades de empleo. Esta característica se acentuaba más cuando se trataba de facilitar trabajo a los jóvenes más cualificados que tenían que salir de su territorio para buscar un puesto laboral acorde a sus perspectivas.

Ausencia de actividad turística profesionalizada. No existía ninguna actividad turística recogida como tal en la Consejería correspondiente. Había unos pequeños esbozos de manera irregular en algunos territorios principalmente volcada a la actividad cinegética y a la presencia de los dos Parques Naturales.

Escasos servicios básicos para la población. En el año 1994 el déficit de una serie de infraestructuras básicas necesarias para mejorar la calidad de vida de los territorios era muy elevada. Era escasa la presencia de guarderías, actividades asistenciales para los mayores, actividades formativas adecuadas, atención primaria,….

Red de infraestructuras deficientes. La red de infraestructuras era muy limitada. En principio, las comunicaciones secundarias eran problemáticas, la poca presencia de depuradoras para aprovechar y controlar el agua era algo urgente, la problemática con la luz eléctrica o la señal de televisión era bastante común, etc.

Percepción negativa del futuro del territorio. Existía una opinión basada en que este territorio no era el adecuado para un desarrollo empresarial, laboral y social, y era complicado encontrar familias jóvenes que en este territorio tuviera unas posibilidades para su entorno.

En contrapunto, frente a todos estos déficits existían una serie de potencialidades:

Gran riqueza medioambiental. No sólo la existencia de los dos Parques Naturales (Hornachuelos y Cardeña-Montoro), sino el corredor verde que los unía, han sido el principal elemento vertebrador del territorio. En aquellos años decir que tener dos Parques Naturales en el territorio implicaba una potencialidad era algo temerario. Se entendía al Parque Natural como un freno a cualquier tipo de desarrollo.

Numerosos recursos económicos existentes. La mayoría de nuestros recursos (salvo los procedentes de la minería) estaban sin explotar, es decir, eran otros territorios quienes sacaban una rentabilidad importante a nuestras potencialidades, al no existir ningún tipo de empresa transformadora, y menos comercializadora de productos tan nuestros como el olivar, el corcho, el piñón, la miel, el turismo,…

Actitud positiva de los agentes públicos. Esta actitud positiva de los agentes socioeconómicos y especialmente públicos para romper localismos como una manera de fomentar el desarrollo era básica para impulsar cualquiera de estas medidas. Este ha sido el hecho que ha posibilitado y posibilitará de una manera más clara el desarrollo de nuestros municipios.

Participación de la población civil (tanto empresariado como diferentes colectivos) en el desarrollo de sus municipios. Era necesario el acompañamiento de esta participación de la población con un papel protagonista en este desarrollo.

Nuevo marco comunitario. Este marco comunitario facilitaría los recursos financieros para poder hacer romper la tendencia que existía a nivel de desarrollo socioeconómico y de paliar el descenso de la población, descendiendo la toma de decisiones al territorio.

Con esta panorámica, impulsado por las entidades locales, se fue dinamizando a otras entidades para que participaran en el proyecto y dieran fortaleza  a esta idea. A ella se fueron sumando diferentes empresarios, entidades financieras, asociaciones sindicales, empresariales, organizaciones agrarias, etc. En definitiva, la respuesta de los agentes socioeconómicos ante la llamada de los entes locales fue mucho mayor de la esperada, lo cuál provocó un efecto multiplicador entre los diferentes colectivos lo que se tradujo en ir trabajando de una manera adecuada.

Con esta perspectiva, se necesitaba cubrir unas expectativas ante esta demanda de soluciones a los múltiples problemas que estaban perjudicando al territorio.

Ante estas debilidades, había que atajar el problema de la forma más adecuada posible. En múltiples reuniones de diferentes personas y entidades con visiones distintas ya quedó reflejada la necesidad de estar juntos en este tipo de desarrollo. Había entidades municipalistas, empresarios, colectivos,… cada uno con sus demandas y sus necesidades.

La conclusión más clara a la que se llegó fue que el mayor problema que se percibía era la pérdida y envejecimiento de la población de una manera muy elevada. La primera razón por la que los ciudadanos se querían ir de sus territorios era no encontrar un trabajo que cubriera unas mínimas expectativas personales. Se necesitaba una concienciación para motivar el carácter inversor y emprendedor del territorio. Pero sin lugar a duda, este carácter emprendedor  e inversor debía ir acompañado de un apoyo financiero. Ante ciertas frases que sentenciaban “que el desarrollo endógeno no existe y que el desarrollo exógeno es peligroso”, hubo una réplica: el desarrollo endógeno, existe es más estable, más transferible, más ejemplarizante y más rentable (a todos los niveles) y sobre él hay que hacer todos los esfuerzos técnicos financieros y humanos, y que el desarrollo exógeno es interesante, innovador y necesario, pero quizás más desconocedor del territorio con lo cuál hay que estar con ellos, acompañarlos y apoyarlos.

Ante todas estas reflexiones más o menos filosóficas, para ponerlas en marcha hacía falta financiación, pero se necesitaba una financiación especial, ya que había existido financiación en algún que otro caso pero no había sido la más adecuada. La financiación que se necesitaba era una financiación con partida suficiente, que cubriera expectativas, una financiación cuya distribución se decidiera lo más cercana posible al territorio, que apoyara especialmente a la  creación de empleo (pero no sólo a eso), una financiación que creara estructura en el territorio, que lo dinamizara y una financiación a largo plazo. Se era consciente de la dificultad de encontrar este tipo de instrumento financiero que cumpliera gran parte de los requisitos anteriormente planteados.

La existencia en aquellos años de la Iniciativa  Comunitaria LEADER I, a través de las diferentes experiencias piloto que se estaban realizando en la provincia, hizo que se pensara que era el elemento adecuado y se solicitó ser organismo colaborador para este tipo de Iniciativa.

A partir de este momento, y con el primer desarrollo de la Iniciativa Comunitaria LEADER II y posteriormente con la Iniciativa Comunitaria LEADER + ha habido una serie de cambios vinculados de una manera u otra al territorio y que han aumentado de una manera clara la calidad de vida de nuestros pueblos.

En resumen, las grandes líneas de tendencia del territorio han venido basadas en los siguientes puntos:

  1. Disminución del localismo municipal. El trabajo en red, la posibilidad de resolver los problemas en un ámbito superior al municipal, ha sido un tema marcado en estos últimos años. En primer término basado no sólo en el propio Grupo de Desarrollo sino también en las alianzas con otros territorios en ámbitos muy dispares. Baste con algunos ejemplos de sectores en los cuáles se está trabajando en ámbito supramunicipal fuera de los ámbitos oficiales, como pueden ser el ámbito turístico, el ámbito relacionado con los pantanos, en el ámbito relacionado con el aceite de oliva,… Aunque la presencia local es fuerte ya no se aprecia como algo único para llevar el desarrollo a un territorio sino que el espíritu de trabajo en red facilita todo este tipo de tareas a nivel de acciones ejemplarizantes, transferencia de conocimientos y búsqueda de financiación.

     

  1. Aumento del asociacionismo empresarial y social. El incremento y el fortalecimiento del asociacionismo ha sido bastante diferencial. Entre ellos es destacable la reunión de los empresarios agroalimentarios, empresarios y agricultores relacionados con el aceite de oliva, asociaciones de comerciantes, asociaciones de empresarios turísticos, asociaciones de mujeres, asociaciones culturales y asociaciones medioambientales. El cambio ha sido exponencial facilitando el desarrollo del territorio y de los diferentes municipios al encontrar interlocutores de cada uno de los sectores, así como el intercambio de opiniones, alianzas empresariales, etc. Todavía Sierra Morena se encuentra muy lejos de encontrar un tejido asociativo fuerte, organizado y con un objetivo claro de hacer las cosas conjuntamente, pero el cambio cualitativo y cuantitativo ha sido importante, aunque también se está produciendo de una manera más lenta de lo deseado al tratarse de un cambio estructural y no coyuntural en el comportamiento habitual de estos colectivos.
  2. Diversificación de la economía. Como se ha dicho anteriormente, la economía fundamentalmente estaba basada en el sector agrario y de una manera más específica en el aceite de oliva. En estos últimos años se ha aumentado de una manera clara en tres niveles: en primer lugar, con un incremento del grado de transformación del producto logrando un mayor valor añadido con un aumento de la rentabilidad y un consiguiente aumento de empleo.  En segundo lugar, con la recuperación de ciertas actividades tradicionales que estaban en vía de desaparición. En tercer lugar, la llegada de nuevas actividades relacionadas con nuevos yacimientos de empleo o debido a la demanda por parte de la población de una serie de productos y servicios que antes no existían. Esta diversificación es actualmente incipiente y hay que fortalecerla y aumentarla para convertirla en sostenible. No se debe olvidar el papel que la agricultura sigue desempeñando en el territorio y se debe trabajar en una modernización de la misma, evitando el envejecimiento de su tejido laboral haciéndolo atractivo para nuestros jóvenes. Asimismo, es importante ver la realidad que supone la inmigración, especialmente en las épocas de recolección, que supone un cambio claro en la realidad de estos pueblos pequeños.
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  4. Aparición y consolidación del turismo como elemento de desarrollo. El concepto de desarrollo endógeno está muy relacionado con el desarrollo sostenible de la actividad turística. En el año 1996 no existía ninguna actividad turística registrada de manera legal en el Registro de Empresas y Actividades Turísticas. Hoy en día existen más de 1.000 plazas en la Sierra Morena Cordobesa y es un elemento de desarrollo completamente asumido por parte de la población local y de sus representantes municipales. El comienzo fue con microempresas familiares en las cuales la mujer realizaba un papel primordial. Poco a poco están apareciendo empresas con mayor dimensión y un mayor número de trabajadores que están dándole otra perspectiva a la a actividad turística. El trabajo en red está siendo fundamental y es necesario trabajar de una manera clara en la creación de producto turístico y en la ruptura de la estacionalidad existente.
  5. Búsqueda e implantación de marchamos de calidad. Estos marchamos de calidad están siendo implantados en diversos sectores y a diversos niveles. Esta implantación no se está realizando de una manera generalizada, sino fundamentalmente viene motivada por la exigencia de la clientela o la incorporación de la misma por parte de la competencia. A nivel de marca parque natural (tanto en actividades turísticas, como artesanales, como agroalimentarias y como forestales), a nivel de denominación de origen (a través de la denominación de origen de Montoro Adamuz del aceite de oliva), sistemas de calidad a través de normativas como la ISO, en actividades de transformación, sistemas de gestión medioambiental, etc. En este punto, queda mucho por hacer, sin embargo la existencia de ejemplos en el propio territorio puede facilitar su implantación mejorando la competitividad de las empresas que se encuentran en el ámbito de Sierra Morena Cordobesa.
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  7. Mejora de los servicios básicos de los pueblos. El cambio en los servicios prestados por los municipios ha sido muy destacable. También hay que mencionar que el punto de partida era muy bajo. Los cambios han venido motivados a todos los niveles, desde el nivel asistencial y de atención primaria (mejora de los centros de atención primaria, servicios 24 horas, fisioterapia…), al nivel de educación (escuelas, institutos, escuelas de adultos,…), instalaciones deportivas, aumento de actividades culturales (teatro, música, fotografía, literatura,..), apoyo a servicios para los niños y mayores (guarderías, centros para mayores, residencias, accesibilidad,…), centros de formación, centros para el uso de las nuevas tecnologías…
  8. Todavía queda mucho por hacer y en todos los pueblos no existe el mismo nivel de presencia de los servicios básicos, especialmente en los núcleos diseminados. Estos cambios están haciendo posible que exista una mayor calidad de vida en el territorio y que muchos de nuestros jóvenes hayan decidido quedarse en el mismo. Estas inversiones son elevadas y fundamentalmente el mantenimiento y buen funcionamiento de las mismas copan parte del presupuesto de los diferentes entes locales.

  9. Apoyo al acervo cultural de nuestros pueblos. Ha habido un esfuerzo inversor tanto en el mantenimiento del patrimonio existente como en acciones para recuperar un patrimonio deteriorado, así como el afloramiento y potenciación de actividades tradicionales del mismo, que han potenciado por parte de la población el efecto de pertenencia al territorio. Este patrimonio no es sólo el patrimonio civil y religioso sino también el patrimonio etnográfico e industrial.
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  11. Valoración positiva de los Espacios Naturales Protegidos y Mejora del Medio Ambiente. Ha habido un cambio de tendencia respecto a la presencia de este tipo de espacios en el territorio. Anteriormente, su presencia era percibida como un obstáculo al desarrollo de nuestros territorios, actualmente esta idea está cambiando y se entiende como un elemento clave que diferencia nuestro territorio de otros territorios y hace que los productos pueden ser competitivos en otras cualidades diferentes al precio. Asimismo, la recuperación y deslinde de las vías pecuarias está facilitando el reencuentro con caminos y vías de comunicación que irremediablemente iban a perderse. El tratamiento de los residuos, la mejora de la calidad y gestión del agua y la concienciación ciudadana es cada vez mayor. Uno de los handicaps existentes es el uso y aprovechamiento sostenible de los grandes espacios públicos en el entorno rural que deberían repercutir de una manera más directa en la población local.
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  13. Aumento del empleo generado en la comarca. El número de nuevas empresas, el aumento de espacio industrial ha venido acompañado de un aumento del empleo significativo que ha creado un clima de confianza importante que posibilita como elemento de sinergia significativo para el desarrollo del territorio. Todavía existen una serie de puntos negros como es el empleo en la mujer, empleo cualificado para nuestros jóvenes mejor formados, el apoyo a los cambios de actividad especialmente del sector agrario a otros sectores, etc.
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  15. Mejora de las infraestructuras de comunicación principales. Este tipo de mejora ha sido fundamentalmente en los tramos de comunicación principales y exclusivamente a nivel de vías de comunicación por carretera con algunas obras de calado que han facilitado la cercanía de nuestros pueblos a grandes vías de comunicación. Estas infraestructuras han traído consigo algún freno a corto plazo del desarrollo al evitar el paso por las poblaciones lo que ha llevado a una reorientación de sus economías tradicionales. Asimismo, es destacable el esfuerzo que se debe realizar a nivel de comunicaciones intracomarcales, transporte público entre municipios y fundamentalmente el mantenimiento de los caminos municipales necesario para el desarrollo de la actividad en las zonas fuera del núcleo urbano.
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  17. Concienciación del papel de la mujer en la sociedad de Sierra Morena. El esfuerzo y el cambio que se está experimentando en Sierra Morena respecto a la mujer ha sido importante. Se ha trabajado con ellas tanto a nivel territorial como a nivel municipal. Su incorporación al mercado laboral y al tejido empresarial ha comenzado a tener su notoriedad. Esta incorporación está sirviendo para empezar a cambiar una serie de roles sociales tradicionales. Se están llevando a cabo acciones para facilitar esta incorporación, como la apertura de guarderías, residencias de mayores, cursos formativos, etc. Los ratios no son comparables con respecto al de los hombres y todavía existe un trabajo enorme por hacer a nivel de sociedad, especialmente en el ámbito de conciliación de vida familiar y laboral.
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  19. Cambio de tendencia poblacional. En los últimos años el descenso de la población ha sido frenado. Este cambio de tendencia no se debe a un factor único sino que muchos de los cambios mencionados anteriormente han influido de una manera directa sobre ello, especialmente el empleo y la mejora en la calidad de vida.
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  21. Cohesión territorial de Sierra Morena. Ha habido cada vez una mayor cohesión de los ocho municipios que conforman la comarca. Se han constituido numerosas nuevas instituciones relacionadas con el territorio y todos los municipios se han unido en una Mancomunidad de Municipios como elemento para el desarrollo de actividades municipales.

La tendencia mostrada en los últimos años ha sido significativa, pero queda mucha tarea por hacer, especialmente en consolidar todo el trabajo que la población está realizando a nivel de empleo, empresa, calidad de vida, participación, etc. La línea de trabajo a nivel de ayuntamientos y colectivos es básico, así como la implicación de empresarios y población local. En todo esto, el rol del Grupo que a continuación vamos a definir ha tenido que ver, pero especialmente en el ámbito de la intangibilidad, es decir, se ha avanzado mucho en la forma de hacer las cosas, el uso de los recursos tanto humanos, como técnicos y financieros, así como en el trabajo en red.

 
 
 
 
 
 
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